Viejas vías de La Rioja, protagonistas del nº 43 de Monografías del Ferrocarril

Lluís Prieto-Editor saca a la venta un nuevo libro, ‘El Ferrocarril Calahorra-Arnedillo y las minas de Préjano’.

Portada del libro 'El Ferrocarril Calahorra-Arnedillo y...'.

Foto: Redacción FG

La red de ferrocarriles en La Rioja fue mucho más extensa de la que en este siglo XXI está gestionando Adif, con líneas de vía estrecha como las que trata el volumen ‘El Ferrocarril Calahorra-Arnedillo y las minas de Préjano’, que es el número 43 de la colección Monografías del Ferrocarril que publica periódicamente Lluís Prieto-Editor. Este nuevo libro, escrito por Mariano Rodríguez Gonzalvo, Enrique Díez González y por el propio Lluís Prieto, suma 170 páginas y está dividido en ocho capítulos: El Ferrocarril Calahorra-Arnedillo y la Sociedad de Ferrocarriles Eléctricos; Historia de la línea (1920-1935); El Estado en el Calahorra-Arnedillo (1938-1966); Descripción de la línea e instalaciones; El material motor y remolcado; Explotación, horarios y tráfico; El ‘Trenillo’ y la comarca del Cidacos. Las vías verdes; y, Las minas y el Ferrocarril de Préjano. Esta nueva publicación de Monografías del Ferrocarril ya se encuentra a la venta en las principales librerías especializadas, como la situada en el Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias, y, en opinión de esta Redacción, es especialmente interesante el Capítulo V, el dedicado al material motor y remolcado.

En esas páginas, por ejemplo, se narra las características de las locomotoras de vapor alquiladas para la construcción de la línea, con la curiosa historia de la nº 4, ‘Las Planas’. Esta fue alquilada a la Compañía del Ferrocarril de Olot a Girona, pero los problemas económicos de la SFE (Sociedad de Ferrocarriles Eléctricos) provocaron el impago de varias mensualidades y establecer un litigio que al final devolvió la locomotora a Cataluña, donde pasó al Ferrocarril Reus-Salou, también en régimen de alquiler. Otras locomotoras de vapor que circularon en esta línea fueron las Baldwin 031T, las 141T construidas por la Fábrica Nacional de Armas de Trubia entre 1929 y 1935, o la número 32, que llegó procedente del Ferrocarril de Tudela a Tarazona. La evolución del parque motor llevó automotores Wismar-Zaragoza al Calahorra-Arnedillo. Estos fueron construidos para Norte (serie WMG 1-5) por MMC, y su destino inicial fue el Ferrocarril de Tudela a Tarazona. Eran de gasolina, con dos motores Ford AAB de 25 CV cada uno, con 40 plazas en clase única y una baca en el techo para colocar grandes equipajes o bultos. Tres de estas unidades fueron las que configuraron la dotación del Calahorra-Arnedillo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.