Una dresina con motor Dodge es la nueva atracción del Museo de Vilanova i la Geltrú

Dentro de su modestia, contemplar la circulación de esta dresina IF-1 tras su rehabilitación es un motivo de satisfacción.

Dresina IF-1 reparada en el Museo de Vilanova i la Geltrú.

Foto: Gentileza MFC

El patrimonio histórico ferroviario está de enhorabuena por una nueva recuperación, esta vez de una pieza humilde, pero importante al fin y al cabo. La labor ha sido promovida por la Fundación de los Ferrocarriles Españoles (FFE) y se ha llevado a cabo en la sede museística que mantiene en Vilanova i la Geltrú. La dresina IF-1 (Instalaciones Fijas-1) fue construida de manera artesanal en el año 1940, y forma parte de la colección del museo desde 2002. Posee un motor Dodge Dart de gasolina, de seis cilindros en línea y con una potencia de 165 CV. Pese a su sencillez, cuenta con un inversor de marcha y un elevador hidráulico, mediante el cual puede girar sobre la vía realizando un cambio de sentido de la marcha. Su capacidad es de 11 plazas, y desde el próximo junio un domingo al mes se pondrá en marcha para disfrute de los visitantes. Las labores de restauración han sido realizadas por la Asociación de Socios y Colaboradores del Museo.

La dresina IF-1 circulará por una nueva infraestructura construida en el Museo, una vía de contorno de 170 metros que permite la circulación de vehículos ligeros. Esta vía ha sido tendida por la empresa madrileña Intefer, estrechamente relacionada con la FFE en los últimos tiempos, utilizando cinco alineaciones rectas y dos curvas de 50 y 80 metros de radio para su correcta inscripción en el recinto museístico sin modificar su límites. Este trazado tiene su inicio en una placa giratoria de cinco metros de diámetro procedente de las antiguas instalaciones de la estación de Vilanova i la Geltrú, y contiene dos apeaderos (Puente de Pineda y Puente de Señales) y las barreras del paso a nivel de Roda de Barà (Tarragona), piezas históricas porque estuvieron instaladas en el último paso a nivel que en la red española de ancho ibérico estuvo custodiado por un guardabarreras. La nueva vía concluye en otra placa giratoria, esta de cuatro metros de diámetro, que es desde donde se tiene acceso a las instalaciones exteriores al comunicarse con la vía 29 del haz de vías de la gran Rotonda.

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