El patrimonio ferroviario llega al TSJM por las Cocheras del Metro

Las Cocheras de Cuatro Caminos, ubicadas en Madrid desde el año 1919, pueden ser declaradas Bien de Interés Cultural.

Cocheras Históricas de Cuatro Caminos. Metro de Madrid.

Foto: Gentileza MCyP

Desde hace unos días han aumentado las posibilidades de que las históricas Cocheras de Cuatro Caminos, del Metropolitano madrileño, lleguen a ser declaradas Bien de Interés Cultural (BIC), lo que las protegería para evitar su total desaparición ante la propuesta que existe de urbanizar esa zona. Dada la persistente falta de atención por parte de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid en el sentido de salvaguardar estas instalaciones, la asociación ‘Madrid, Ciudadanía y Patrimonio’ recurrió a los juzgados y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), mediante decreto del pasado 21 de febrero, admitió a trámite el recurso contencioso-administrativo interpuesto por dicha organización contra la desestimación de proteger las Cocheras Históricas de Metro como BIC, figura que garantizaría la preservación y recuperación de este patrimonio industrial único. Por lo tanto, las Cocheras de Cuatro Caminos, pese al rechazo por parte de la Comunidad de darles amparo, aún están a tiempo de albergar el museo del Metro de Madrid.

Los responsables políticos de Madrid en tiempos de democracia, pese al gran número de asesores que permanentemente les rodean, no han tenido la sensibilidad de tomar medidas respetuosas para defender el patrimonio industrial de la ciudad, que fue muy importante y hoy en día parece que no existió porque no hay huella de él, como ocurre en Legazpi, uno de los barrios del distrito de Arganzuela. Obviamente, custodiar el patrimonio industrial no contó con la categoría de asunto trascendente, y así se fueron cometiendo innumerables tropelías que, hoy en día, ya no son tan sencillas de perpetrar por la vigilancia que diversas asociaciones, como ‘Madrid, Ciudadanía y Patirmonio’, llevan a cabo sobre este tipo de construcciones. En el terreno ferroviario, uno de los atropellos patrimoniales más flagrantes de las últimas décadas fue permitir que Renfe borrara por completo del barrio de Entrevías, en el distrito de Puente de Vallecas, las instalaciones que la antigua Compañía de MZA implantó a finales del siglo XIX.

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