Envían una carta desde Almería al presidente Táboas Suárez para ponerle al día

Ponen en duda el nivel de calidad de los servicios Talgo Madrid-Almería-Madrid que está gestionando Renfe Larga Distancia.

Locomotora diésel de la serie 334 en la estación de Madrid-Chamartín.

Foto: Álvaro Benito

Son dos servicios diarios en cada sentido, cada uno con un tiempo de viaje que ronda las siete horas… cuando no hay incidencias. La más común en este triste apartado corresponde a la tracción del tren, misión encomendada a las locomotoras diésel s/334, cuyo mantenimiento está a cargo de Erion MF, una sociedad constituida por Stadler Rail Valencia (51 por ciento) y Renfe Op. (49 por ciento). Recordemos que, para intentar asegurar la puntualidad de los viajes Madrid-Badajoz con similares composiciones Talgo también arrastradas por este modelo de locomotora, desde el Ministerio de Fomento se ordenó que en cada servicio se colocaran dos unidades s/334 como solución ante posibles incidencias. En el caso de Almería, es una única máquina la que tracciona los remolques Talgo, y con un número de problemas creciente en las últimas semanas, según denuncia la ‘Mesa en Defensa del Ferrocarril’ de Almería, que tiene el apoyo de más de 200 entidades sociales, económicas y gremiales.

Según anunció el portavoz de este colectivo, José Carlos Tejada, han dirigido una carta al presidente de Renfe Op., Isaías Táboas Suárez, porque “queremos unos servicios dignos para nuestra tierra”. En ella solicitan al burócrata valenciano que introduzca medidas que lleven a dar soluciones a la crisis ferroviaria, y con las que se consiga recuperar la calidad de los servicios a corto plazo, “unos servicios que han perdido hasta un 45 por ciento de viajeros en los últimos años”. La situación la considera la ‘Mesa’ tan grave que se plantea organizar un acto reivindicativo, una movilización de protesta, en el mes de junio. “Almería es la provincia de todo el Estado que con diferencia se tarda más en llegar a Madrid, siete horas, y con una frecuencia inadmisible suelen ser bastantes más debido al gran número de retrasos y averías que sufren los Talgo VI”, recalca Tejada, que también ejerce de coordinador y achaca la situación a “la falta de un protocolo de mantenimiento de las locomotoras”.

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