Conozca a fondo la historia de la pieza calcinada en Bilbao, el TER 9736

Ha pasado una semana desde que se produjo el incendio del automotor diésel TER M 9736+Rc 9736, una pieza del patrimonio histórico ferroviario que se ha echado a perder en una de las vías de Bilbao-Abando. Para los interesados en conocer más en profundidad la trayectoria de este vehículo, reproducimos a continuación un reportaje que protagonizó en el año 2003 en las páginas de la revista “Paso a Nivel”.

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Pocas veces se publican en las revistas especializadas del sector reportajes específicos sobre un único vehículo, con las excepciones de esos raros ejemplares que por sí solos configuran una serie, como ocurrió en los casos de la s/273, la s/306, la s/314, la s/443, etcétera. Sin embargo, el TER M 9736+Rc 9736 cuenta con un artículo propio, que fue escrito por Juan Carlos Casas en el mes de junio de 2003, siendo publicado en las páginas de la desaparecida revista “Paso a Nivel”, en su número 5. Dada su pérdida por ese incendio que sufrió y que refleja la imagen tomada por Javier Sánchez, en esta Agencia hemos creído conveniente reproducir el citado texto para los interesados en conocer más en profundidad a este automotor diésel, que estaba preservado desde hace varios años y cuya gestión últimamente correspondía a la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.

Bajo el título “9736: El TER que se resiste a morir”, el reportaje dedicado a este automotor hace once años por Juan Carlos Casas es el siguiente:

“La labor de algunas Asociaciones de Amigos del Ferrocarril no tiene precio, ya que gracias a esos grupos de aficionados se salvan del desguace numerosos vehículos, y ejemplos de estos rescates los tenemos en Valladolid, León, Monforte, Madrid, Venta de Baños, Bilbao… Los aficionados de esta última ciudad lograron hace varios años la cesión de un TER, el 9736, y lo cuidan con tanto mimo que el automotor continúa en activo realizando varios viajes especiales cada año. Y no son desplazamientos de cercanías precisamente los que está haciendo este TER. Los vizcaínos organizan viajes a lo grande, con cientos de kilómetros en los que el 9736 demuestra encontrarse en perfecto estado pese a su edad (37 años). Por ejemplo, sus últimas salidas con la etiqueta de espectaculares fueron de Bilbao a Valencia en 2001, y de la terminal bilbaína a Salamanca en 2002.

El 9736 pasó a ser tutelado por la AAF de Bilbao en mayo de 1996.  Hasta entonces había pertenecido a la UN de Regionales, entidad a la que fue asignado en marzo de 1990 debido a la división de Renfe en varias unidades de negocio. La historia de este TER es común durante muchos años a la de sus hermanos de serie, tanto por su origen como por los servicios que tuvo asignados. Obra de CAF y MMC con entrega a Renfe en 1966, el 9736 pasó a depender, como toda la serie, del depósito madrileño de Cerro Negro, y tras una década y media a pleno funcionamiento, en la que los TER tuvieron asignadas relaciones diurnas muy importantes dentro de la red, decreció su relevancia a la par que esos ilustres servicios fueron desapareciendo de su gráfico.

Entre esos emblemáticos viajes de largo recorrido de los TER sobresalían el Mare Nostrum (Alicante-Port Bou/Cerbère) y el Lisboa Expreso TER. Su retirada de este tipo de servicios se debió a que en el umbral de los 15 años de circulación se esbozó el ocaso de estos automotores, delatado por un descenso de la fiabilidad mecánica en general, con especial significación en algunos órganos, como la transmisión o el convertidor de par.

Una vez que todos los servicios de los TER quedaron clasificados como Regionales, la UN de dicho nombre decidió en 1991 emprender una gran transformación exterior e interior en parte del parque. En concreto, el presupuesto aprobado entonces para la  modernización de la serie 597 (numeración UIC que tomaron en 1971 los TER) abarcaba operaciones en doce composiciones M+Rc, proyectando apartar del servicio al resto de los automotores de la serie.

1992: Su modernización
El 9736 fue uno de los agraciados con la supervivencia. En la empresa Carrocerías Miró Reig sufrió la transformación en el primer semestre de 1992, teniendo la operación un coste algo superior a 130.000 euros (22 millones de pesetas de entonces). Se redujo el número de asientos de 1ª Clase a diez, por lo que se amplió la capacidad en 2ª hasta las 144 plazas; se suprimió el furgón de equipajes y la cafetería; el semiautomático Schafenberg dejó paso al gancho y al husillo… y la decoración exterior cambió por completo.

Los dos tonos de azul divididos por una franja blanca, símbolo durante muchos años de los TER, fueron relegados por los colores corporativos de la UN de Regionales, el naranja y el blanco con aparición del color gris en los techos mezclado con el amarillo en los testeros. Impecable salió de las naves de Miró Reig en Alcoy el 9736, y además, con un motor de tracción relativamente a estrenar porque se le había cambiado el 5 de febrero de 1992, es decir, cuatro meses antes de su modernización en tierras alicantinas.

Con su flamante decoración asumió el gráfico de servicios que los TER poseían en Madrid-Cerro Negro, es decir, que circulaba entre Madrid y Plasencia, Cáceres, Cuenca, Soria y Pamplona. También durante un tiempo cubrió la relación transversal Cuenca-Toledo, y meses después, el Madrid-Burgos, cuando los TER regresaron a este servicio. Así trancurría la existencia del 9736, junto a los otros once automotores reformados, hasta que una compañía de Argentina, SEFEPA, mostró interés en adquirir a Renfe material de segunda mano.

Algunos automotores cruzaron el Océano Atlántico en 1994 y respondieron en sus primeros meses a las expectativas que su compra había creado, por lo que otras compañías argentinas y la propia SEFEPA iniciaron los protocolos oportunos con Renfe para comprar más composiciones de TER. El 9736 había permanecido en suelo español, pero ante la posibilidad de emigrar a Argentina junto a otros automotores, la dirección de Renfe transmitió a Cerro Negro la orden de retirar de servicio todos los TER que estaban operativos, y así preservarlos para evitar el desgaste que suponían los 6.000 kilómetros de media que, por esas fechas, recorrían mensualmente cada uno de los pocos supervivientes.

1995: Su final en Renfe
Pasaron varias semanas y no se concretó traspaso alguno de material, por lo que los TER regresaron a la actividad en ese mismo año 1994. En concreto, el 9736 estuvo apartado en Cerro Negro sin efectuar servicio desde el 3 de julio, día que regresó de Burgos, hasta el 7 de diciembre, cuando reinició la actividad con un servicio Madrid-Cuenca. En total fueron 156 días en paro.

Una de las últimas incidencias que protagonizó el 9736 en la UN de Regionales se dio a las pocas semanas de su regreso a la circulación. El día de Navidad de 1994 tenía asignado el Regional 8756, Madrid-Cuenca, pero no llegó a la Ciudad Encantada por sus propios medios, sino arrastrado por una locomotora Alco 2100 que tuvo que socorrerle al quedarse inútil. Un par de años antes, en otra ciudad castellano-manchega, Toledo, quiso el azar que el 9736 sufriera otra incidencia, esta de mayor gravedad, ya que a pocos kilómetros de la capital toledana descarriló al tropezar con sus bajos en las maderas de un paso a nivel. En aquella ocasión el socorro se lo ofreció una potente grúa de carretera.

La despedida definitiva de los servicios comerciales de los TER en Renfe fue el 16 de enero de 1995, día en que el 9736 tuvo asignado una relación entre Madrid y Cuenca (Regional 8750), y una inversa (Regional 8759). Un día antes, al cubrir el Regional 7300, Burgos-Madrid, el 9736 se convirtió el último TER que, en servicio para Renfe, pisó las vías tanto de la estación burgalesa como de Chamartín. Desde su puesta en servicio en el año 1966, los kilómetros totales recorridos por este automotor fueron 4.508.217.

El cariño por estos trenes de los componentes de la AAF de Bilbao salvó al 9736 de ser desguazado en Aranda de Duero-Chelva junto a otros varios TER. Preocupados los vizcaínos por preservar uno de estos automotores, indagaron en el depósito de Cerro Negro en qué condiciones se encontraban los últimos en ser retirados de servicio, y siguieron el consejo que recibieron del personal técnico al solicitar, a través de la sede del Museo en Madrid-Delicias, la cesión del 9736.

Tras casi un año de insistir y una completa revisión de todos los órganos principales en Cerro Negro llegó el día, el 25 de mayo de 1996, en que el 9736 pasó a manos vizcaínas. Desde entonces este TER ha recorrido muchos kilómetros en viajes especiales, con la fortuna de sólo protagonizar una incidencia grave, en noviembre de 1998, cuando un proyectado viaje entre Bilbao y Barcelona se redujo a un desplazamiento entre Abando y Ugao-Miraballes, es decir, de unos 14 kilómetros porque el motor de tracción no mantuvo las revoluciones necesarias para circular.

1998: Colores recuperados
Ese desplazamiento fallido contaba a priori con un aliciente especial para los vizcaínos, además de visitar la gran exposición en Barcelona-França por motivo del 150 aniversario del ferrocarril en España, y era que el 9736 volvía a lucir los colores originales de esta serie. Con la ayuda financiera de la empresa Bilbao Ría 2000, el TER cambió de color en el taller de Olabeaga en una operación que se prolongó durante cuatro semanas.

Desde su cita anual con las fiestas de San Fermín en Pamplona pasando por Haro, Aranda de Duero, Canfranc, Gijón, Madrid, Cenicero, Mataró, Barcelona, La Coruña, Lisboa, Salamanca, Valencia… el TER 9736 ha demostrado ser un vehículo fiable, y más tras la operación de sustituir el motor de tracción que afrontó la Asociación. Detectados unos problemas mecánicos y conociendo la existencia de un motor arreglado en Ivelsa, empresa madrileña que por encargo de Renfe realizó grandes reparaciones de estos motores durante un par de años, los vizcaínos lo compraron y encargaron su instalación a los talleres de Renfe en Ollargan.

Comercialmente, los TER fueron un producto que Renfe ofertó a sus clientes durante casi 30 años, tiempo que continúa prolongándose en el caso del 9736 gracias a la AAF de Bilbao y sus viajes especiales. Debido al esfuerzo de los vizcaínos, este automotor continúa cumpliendo años sobre la vía, echando penachos de humos y recordando que ellos, los TER, revolucionaron en este país el concepto de viaje de calidad diurno en el siglo pasado, allá por la década de los años 60″.

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