Alcanza su tercera edición el libro que se ha convertido en un best-seller ferroviario

El limitado radio de acción de los libros ferroviarios ha sido desbordado con creces por esta historia de la línea aragonesa.

Portada del libro 'El Canfranc. Historia de un tren de leyenda'.

Foto: Gentileza Doce Robles

Editado por Doce Robles y escrito por Alfonso Marco Pérez, técnico de Adif en Zaragoza, ‘El Canfranc. Historia de un tren de leyenda’ (260 páginas, pvp 28 euros) va a alcanzar su tercera edición dado que el libro se ha convertido, sobre todo en Aragón, en un éxito de ventas desde que se presentó el pasado mes de diciembre. La aceptación que está teniendo la obra quedó confirmada el pasado ‘Día del Libro’, cuando se situó entre los libros más vendidos y fue el ensayo histórico más reclamado, guinda a lo ya vivido semanas antes en las librerías aragonesas, donde ‘El Canfranc. Historia de un tren de leyenda’ ya se había coronado como el libro de no ficción más vendido en los últimos cuatro meses. La editorial y el propio autor reconocen estar sorprendidos por el entusiasmo que despierta la obra entre los asistentes a las numerosas presentaciones que han tenido lugar, tanto en capitales como Zaragoza, Huesca, Teruel, Valencia, Madrid y Barcelona, como en otras localidades (Calatayud, Jaca, Barbastro, Monzón, Canfranc…).

La línea de Canfranc ha sido objeto de atención por parte de otros muchos autores con sus personales perspectivas, pero faltaba una obra que situara el protagonismo en el tren. El libro plantea por primera vez una historia ferroviaria global de este trazado internacional, en la que los protagonistas son los trenes, los maquinistas, los jefes de estación, el personal de la línea a lo largo de las nueve décadas de funcionamiento y todos los hitos que han marcado su pasado, como su apertura en julio de 1928 y el accidente que provocó el cierre de la parte francesa, ya en el año 1970. El trabajo se estructura en 20 capítulos que abarcan desde los orígenes del proyecto, a mediados del siglo XIX, hasta la actualidad, cuando existe un ambiente de franco optimismo respecto a la reapertura de esta infraestructura. En este sentido, además de las gestiones del Gobierno aragonés, la parte francesa ya ha dado muestras de planteárselo de manera rigurosa.

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