Adelanto editorial en exclusiva del tomo nº 41 de Monografías del Ferrocarril

La colección Monografías del Ferrocarril publicará el mes próximo la décima entrega de sus trabajos sobre máquinas diésel.

Portada del libro 'Locomotoras Diésel (X)'.

Foto: Gentileza Lluís Prieto-Editor

Si ‘Locomotoras Diésel (IX)’ estudió las unidades de la serie 1-4T (UIC 350), era sencillo imaginar que la editorial de Lluís Prieto Tur publicaría a continuación, en su apartado sobre material diésel, el volumen correspondiente a las posteriores máquinas específicas para los Talgo. Y así será, ya que Monografías del Ferrocarril nº 41, el libro ‘Locomotoras Diésel (X)’, analiza las unidades 2000T (UIC 352)3000T (UIC 353) y UIC 354, con sus respectivas composiciones de Talgo III, Talgo III RD y Talgo Pendular. Al contrario de las ediciones patrocinadas por Patentes Talgo, que, como no podía se de otra forma, reflejan versiones favorecedoras de su historia, en este trabajo escrito por el propio editor, Prieto Tur, y por Juan Carlos Casas Rodríguez, se cuentan tanto los episodios positivos (los récords de velocidad, la innovación tecnológica, las patentes registradas…) como los más oscuros que por rigor histórico no se deben obviar, casos de los accidentes de servicios Talgo con estas locomotoras o, en los años ’50 y ’60 del pasado siglo, los convenios de explotación que firmaron Renfe y Patentes Talgo, beneficiosos para ésta al ser una empresa bien vista por el Régimen de Francisco Franco.

Con 298 páginas, un precio de 32 euros y disponible en enero, además de contemplar el contexto en el que se hicieron las respectivas adquisiciones de estas series, y sumergirse en la trayectoria de estas locomotoras, se reflejan varios testimonios de profesionales que han trabajado con este material, como maquinistas de Renfe y operarios de Patentes Talgo. A modo de adelanto editorial en exclusiva de esta Monografía nº 41, anticipamos a continuación un breve fragmento del curioso capítulo ‘La historia interna y paralela de Talgo. Bases y Talleres: Aravaca, Poblenou y Las Matas’. “Los sudores de la pareja para salir de esa situación aún eran recordados pasados los años por los maquinistas de la época, como Fernando Díaz Penedés: “Finalmente, aquello se paraba. En las noches de buen clima, la máquina subía con alegría hasta Puebla de Sanabria, incluso con adelanto sobre el itinerario, pero cuando había lluvia… había que sufrir. Cuando se paraba, echábamos mano del manual del vapor, es decir, el ayudante se bajaba y colocaba balasto sobre la vía para que la 354 volviera a traccionar. Esta penosidad no la viví sólo un día, al igual que le ocurrió a la mayoría de mis compañeros de Aravaca”. Estos profesionales tampoco olvidaron pronto los malos ratos pasados en Requejo, ya que si desde el Puesto de Mando ordenaban un cruce en dicho apeadero, de nuevo en los días de lluvia la 354 de turno patinaba con insistencia para salir de la vía desviada en la que había estacionado la composición”.

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