El Ayuntamiento de Miranda de Ebro recula y abrirá un museo del ferrocarril

«Donde dije digo, digo Diego”. Ahora, el Museo del Ferrocarril III Generaciones de Miranda ya no se trasladará a Ircio.

Salas del Museo del Ferrocarril III Generaciones.

Foto: Juan D. Luna

Las estrategias políticas tienen estos cambios de rumbo. O mejor dicho, la proximidad de las elecciones los provocan. La alcaldesa de Miranda de Ebro, Mª. Aitana Hernando Ruiz, no consideraba hace pocos meses una inversión positiva dar apoyo a la instalación de un museo municipal del ferrocarril, y eso que contaba con el ofrecimiento de la colección de Julio A. García Mendoza, un ferroviario local que ha reunido una ingente cantidad de piezas en un recinto privado, el Museo del Ferrocarril III Generaciones. Tras ocho años de contactos con el Consistorio intentando hacer pública su recopilación ferroviaria, y no conseguirlo, García Mendoza anunció la decisión de abrir un museo por sus medios a pocos kilómetros del núcleo urbano mirandés, en Ircio. Con los trámites ya iniciados, una llamada de la socialista Hernando Ruiz ha dado un giro de 180 grados a la historia por la aparición de un mecenas, de José Luis Solana, el presidente de la Fundación Galletas Coral.

Este veterano empresario ha logrado, con su repentina aparición en la escena, el cambio de opinión de Hernando Ruiz y que en Miranda de Ebro, y no en Ircio, se vaya a abrir un museo del ferrocarril. El proyecto ya está en marcha, y se ejecutará sobre unos terrenos municipales próximos a la estación. De hecho, los presupuestos municipales para este 2019 ya prevén una partida de 100.000 euros para su construcción. El interés de José Luis Solana, originado en motivos sentimentales, ha conseguido incentivar a la alcaldesa, que está decidida a que el Ayuntamiento entre a formar parte de una Fundación, junto a otras empresas y entidades, para hacer posible la apertura de este museo con un mínimo de 3.000 metros cuadrados. Por su parte, García Mendoza se siente ahora respaldado por el patrocinio de José Luis Solana, “el cual ha conseguido que pasara de no querer hacer nada con el Ayuntamiento a restablecer las relaciones y encauzar el asunto. Creía y creo que el museo tiene que abrirse en Miranda”.

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